lunes, 13 de abril de 2009

POLITICA, EMPRESA Y SOCIEDAD


Una imagen vale más que mil palabras, no lo ha podido expresar mejor elroto@inicia.es , esto es lo que pretenden hacer con TUSSAM, dejar que muera por inanición y lo más sorprendente es que quienes tienen más interés en que esto ocurra son gente que suelen estar en contra de la eutanasia (paradojas de la vida).
Cuando escucho al gentío pronunciarse en contra de las empresas públicas, con ese tono de convencimiento de que todo lo público es malo y todo lo privado es bueno, lo menos que siento son escalofríos. Como se puede sentenciar de una forma tan rotunda en contra de algo que es de todos, que hay que defender porque es lo único que puede prestar un servicio adecuado a las necesidades de los ciudadanos, que sería de nosotros sin la sanidad, las escuelas, los parques, los bomberos, la limpieza, las playas, los autobuses y el largo etcétera que completa el abanico de los servicios que recibimos los habitantes de cada pueblo y ciudad. Que mentes tan retorcidas son esas que utilizan todas sus energías en desprestigiar los servicios públicos, en querer convencer de lo innecesario de los mismos por los costes tan elevados que supone su mantenimiento. Y es que todo lo quieren ver en clave de beneficios económicos, atrás queda y nada importan los beneficios sociales y de servicio que prestan las empresas públicas. La crítica siempre va dirigida a los trabajadores públicos por su condición, a la vez se le exige más que a ningún otro, se les hace responsable de la marcha de la empresa y los acusan de ser los culpables del déficit económico de las mismas, de lo sobredimensionada que están las plantillas, de los altos sueldos que ganan, de jornadas de trabajado reducidas, se les acusa de todo aquello que pueda suponer un “privilegio” sobre cualquier trabajador de la empresa privada, con ello se persigue el descrédito y el enfrentamiento de los trabajadores públicos y la sociedad y por ende la mala imagen de la empresa. En cambio no se habla de la labor y las responsabilidades de los políticos, tampoco de los directores que los anteriores nombran a dedo para que dirijan las empresas, con sueldos que superan como poco, cuatro veces la media de cualquier trabajador, con contratos blindados, dietas, asesores, con coches oficiales y conductor y aquí otro largo etcétera y estos sueldo y estas condiciones también salen del dinero de los contribuyentes. Estos directivos son los verdaderos responsables de los resultados y servicios que prestan las empresas, son ellos los que tienen las competencias en la organización del trabajo y hacen y deshacen a su antojo, es a ellos a quienes hay que exigirles que hagan bien su trabajo, que no malgasten los recursos económicos y humanos.
Basta ya de mentiras, de manipulaciones, de engaños por parte de los políticos, empresarios y directivos, la gran mayoría de trabajadores sabemos cuáles intereses oscuros les mueven en crear en la sociedad estados de opinión que les favorezcan para conseguir sus objetivos perversos. No ceden en su empeño de continuar minando de una manera insistente, rutinaria, susterfugia, que sea tolerable a través del tiempo. No podemos bajar la guardia ni tolerarlo de ninguna de las maneras, no permitamos que supriman la libertad que supone la garantía de contar con la confianza y el valor de lo público.

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